lunes, 12 de diciembre de 2011

Un estimulo que provoca recuerdos bellos

Ha caído una piedra en mi estanque, un canto rodado que ha entrado directo, sin ranitas, sin rebotes en la superficie. Las ondas que la piedra ha creado en el agua ha animado a otras a participar en este baile de recuerdos, y es que esta tarde he visto las fotos que Elena nos hizo en un pueblo, ni italiano, ni al sur de la montaña, sino a lado de Ávila y bastante llano, Muñico.

Creo que mi cráneo esta lleno del producto de la eyaculación cerebral, y no voy a mentir, aunque fuera breve, lo hecho de menos. Añoro los cantos que besaban el suelo entre palacios de licores, monedas y cotilleos propios de un pueblo. Una olla llena de amigos, de anécdotas, de cabreos (porque no todo es rosa, ni negro), de emociones, de sentimientos, de notas pintadas en el aire, de bocanadas de aliento embriagador y contagioso producto de alguna copilla de más.

Tengo que volver, tenemos que volver, tanto los que estaban arriba, como los de más arriba, los que cantan y los que vocean. Siendo el lector el que lo interprete y asigne papeles, y no yo. Y espero que esa vuelta sea pronto, quizás no en ese frontón, pero si en ese clima.

Dicen que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver, que sería un error, supongo que por no cubrir las expectativas anteriores. Pero, mientras sea con Gotelé, con lo que ello representa para mí, las expectativas con respecto a ese día serán efímeras. Estaré donde quiero estar, bebiendo cafeína blues.

2 comentarios:

  1. Yo si que eyaculo leyendo y recordando y acordándome de lo que puedo y de los que puedo...Grande

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