jueves, 22 de diciembre de 2011

¿será este el camino?

Erase una vez un hombre cansado, ¿de qué? Os preguntaréis, pues es muy simple, estaba cansado de tropezar siempre con el mismo adoquín cuando pasaba por la calle mayor para ir a reunirse con sus amigos.

Había días, que por ir por la otra acera, o por que alguien le llevaba en coche dejaba de tropezarse, pero cuando volvía a cruzar sus pisadas con este trazo de la acera en particular, se caía, sin explicación, era como algo innato, como si hubiese sido programado para ello, como si desde pequeñito le hubiesen enseñado que eso era lo que tenía que hacer.

Siempre que iba por la plaza mayor, iba contento, entusiasmado y decidido a ir al sitio donde siempre quedaba con sus amigos, pero cuando caía al suelo, después del traspié, se venía abajo, y perdía las ganas de terminar su camino, aunque se solía levantar y volver a caminar, por que realmente lo necesitaba, necesitaba estar con sus amigos, hablar con ellos.etc.

Un día iba, estaba cerca de la calle mayor con sus amigos y uno de ellos le dijo que sería genial pasar corriendo y agarrados todos por esta calle, nuestro protagonista dijo que eso sería la mejor idea que podían haber tenido, aunque el no creía que esa carrera fuese mejor para llegar al punto donde siempre se reunían, pero aun así, y lejos de decir algo al respecto, animó al resto a hacerlos.

Cuando todos pasaron por el adoquín, tropezó con el trozo donde siempre, y ocasionó que todos cayeran detrás de él y al verles lastimados y contusionados, se sitió fatal, se sitio un farsante por no haber sido todo lo sincero y cauto que hubiera querido.

Después de esta ocasión decidió tomarse las cosas de otra manera, e intentar reírse de lo que no podía evitar hacer mal. Recordando esto (http://www.youtube.com/watch?v=zCgFvwNRqRM ). Ya que le tenía que pasar de todas maneras mejor tomárselo con buen humor. Con esta reflexión pide perdón a sus amigos, a los que cayeron tras de él.

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