sábado, 31 de diciembre de 2011

EL TEJADO AUSENTE

A continuación y por matar el tiempo a la vez que hacemos algo entretenido, expondré el principio inacabado de una historia, lo que debería suponer que cualquiera de los aquí reunidos, virtualmente al menos, continuará, como buenamente quiera o pueda, con otro trozo de esta historia, y así sucesivamente hasta que a uno se le ocurra un final. De la misma manera que me he atrevido a empezar lo que preveo que será la mejor historia del mundo, también lo haré escribiendo el titulo de la misma con el fin de que éste, sea el que todos reconozcamos para continuar con el hilo de la historia.

Creo que sería bueno que antes de continuar la historia, el autor escribiera:

continuando la entrada de (nombre del autor anterior)…. “

De esta manera nadie perderá el hilo.

EL TEJADO AUSENTE

Era domingo, de esos que no sirven para nada mas que para esperar al lunes y echarse a llorar porque otra de sus agotadoras semanas empezada de nuevo. El tiempo le enseño una vez que no se volvería a bajar del caballo de la rutina a menos que tuviera el valor para romper con la vida que le había sido otorgada.

La vida de Aurora no era ni mas ni menos que la de nadie, solo que ella la detestaba, odiaba estar en el mugriento, gris y ajado hogar que su padre, en paz descanse, la había dejado en herencia, eso y todas sus deudas, porque las herencias millonarias no las heredan los hijos del barrio obrero de Varsovia.

Aurora soñaba con mares cristalinos, y ni siquiera había llegado a ver un pantano, soñaba con la luz de mil soles y el aire limpio de la montaña. Soñaba con escapar, con romper la rotula de su mediocre vida y huir de ella ya que una vez tirada en el suelo y lamentándose no podría agarrarla nunca mas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario