Por las buenas subiré,
que por las malas nunca sale.
El néctar de su jugo nunca exprime
si le fuerzas y le dejas cohibido.
Por mostrar sus plumas
algunas veces echó a volar.
Pero un alarde o un capote,
eran en verdad una necesidad.
No dejen de retarme, no dejen de pedirme,
que si bien no tengo excusa,
el mismo se seca y se acusa.
No dejen que se mate, no dejen que se ataque,
que si bien entra a ese juego,
el mismo me enloquece, el mismo me envejece.
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