Esa llama encendida
acostumbrada a escoger de la vida lo puto peor.
Tenebrosos caminos que tanto me ha enseñado,
cicatrices por todo mi cuerpo.
Debo ser un comunista muy conservador,
no hago nada a derechas.
Primero caigo,
luego veo la piedra.
Y mis ojos miran el reloj,
yo nunca veo la hora,
de aprovechar la vida, de tirar el reloj,
de tirar el reloj.
Todas las persianas que cerraron en mi cabeza.
Todas y cada una de las manchas de mi traje.
Todas las vidas que aún me quedan por vivir,
Todas y cada una de las huellas que no supe dejar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario